Detección y Evaluación

El TEA, como se define en la 5ª Edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM – 5), se conceptualiza como una condición del desarrollo infantil de aparición temprana (entre los 12 y los 24 meses de edad), por lo que consideramos necesaria una detección cada vez más temprana que permita comenzar a intervenir desde los primeros años o meses de vida, en todos los entornos en los que vive el niño, en función de garantizar un mejor pronóstico a la persona con esta condición, mejorando las habilidades cognitivas, la comunicación e interacción social y la adaptación funcional a su entorno, reduciendo los patrones de intereses fijos y restrictivos.

Los TEA varían ampliamente en el tipo de síntomas y en el grado de afectación. Así, en los niños con un nivel leve puede pasar sin ser reconocido, enmascarándose con otras dificultades. A pesar de que cada niño con TEA es diferente a los demás, y que la edad de detección varía de unos casos a otros, existen una serie de señales de alarma que pueden hacer recomendable una valoración exhaustiva de su desarrollo, por lo tanto, la principal herramienta de detección es conocer el desarrollo típico en todas sus áreas: emocional, motor (gruesa y fina), social, comunicación y lenguaje (expresivo y comprensivo) e intelectual.


En los siguientes enlaces podréis encontrar documentos informativos sobre los indicadores del desarrollo:

Este conocimiento nos permitirá detectar retrasos en la adquisición de ciertas conductas o comportamientos no esperables para la edad. Pinchando aquí podréis acceder a la versión en castellano de la página web del Proyecto “Aprenda los signos. Reaccione pronto”, del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades.

El diagnóstico y la intervención temprana tiene un efecto muy positivo en la evolución del neurodesarrollo de los niños con TEA, además de mejorar la calidad de vida de los familiares, teniendo en cuenta que antes de establecer un diagnóstico, que corresponde solo a los profesionales del ámbito sanitario/clínico, es necesario hacer un examen completo de evaluación del TEA y es en esta evaluación donde colaboramos e intervenimos desde la parte educativa, valorando las necesidades que presenta el niño para proporcionarle una respuesta lo más ajustada posible con los recursos y ayudas que se estimen oportunas.

La evaluación de un niño con sospecha de TEA pasa por la información y observación de su comportamiento en los diferentes contextos (familiar, social, escolar) y de su desarrollo.

La observación directa y la entrevista son las herramientas más utilizadas para recoger la información necesaria sobre el niño, incluyendo test o escalas que nos ofrecen datos muy específicos sobre el área cognitiva y funciones ejecutivas;el habla, el lenguaje y la comunicación; la conducta adaptativa (habilidades funcionales cotidianas necesarias para desenvolverse de manera autónoma en la vida diaria); los problemas emocionales, etc.

A continuación, se muestran instrumentos específicos para la valoración del TEA así como un enlace que ofrece, por un lado, diferentes test diseñados para valorar el grado en que una persona puede estar afectada por Trastorno del Espectro del Autismo y otros que hacen referencia a determinados rasgos de personalidad muchas veces propios de una persona con TEA.

Test Interactivos TEA